
Así fue como 50 jóvenes, acompañados por los encargados del Mov. Faustino de nuestros colegios y 10 animadores, en su mayoría exalumnos que siguen participando en nuestra pastoral, se embarcaron en esta experiencia que les guiará en su trabajo como animadores durante el año en sus respectivos colegios.
Siempre la experiencia de campamento es muy enriquecedora, se generan lazos de amistad muy fuertes y se da el espacio para cultivar la interioridad y la fe. Algunos animadores han querido compartir su vivencia, así que les dejamos con los protagonistas del Campamento, nuestros estudiantes:
“El campamento Faustino para nosotros fue una experiencia inolvidable, llena de risa y experiencias nuevas, donde tuvimos momentos de reflexión y diversión. Fue un momento de unión entre Faustinos y una oportunidad de aprender de nuestros pares para ser una mejor animadora Faustino a nuestros animados.
Conocimos a personas que a lo largo del campamento nos cuidaron como si fuéramos sus hijos y hermanos, éramos una familia. Pasábamos tanto tiempo juntos que al momento de separarnos fue muy triste, el pensar que no nos podríamos ver siempre, o solo para eventos organizados por la Fundación (para los que vivimos lejos). Pero el campamento nos hizo tener una conexión bastante linda con nuestros compañeros de otros colegios incluyendo a los encargados de Faustino y profesores. Nos hizo ver nuestro futuro de otra forma y, sobre todo, a poder convivir como una familia, nos ayudó a ser más autónomos y más solidarios.
El campamento Faustino es una de las cosas que repetiríamos unas mil veces si pudiéramos y les damos gracias a todos los que estuvieron para nosotros en esta instancia, a nuestros animadores y nuestros profes por la compañía”, fue la reflexión de Paz Araneda, animadora de Faustino en el Instituto Linares.
“Mi experiencia en el campamento de Faustino fue muy linda, porque pude sentir una conexión con Dios y con la gente que estaba. Pude conocer a muchas personas más de distintos colegios y crear un vínculo cercano con todos ellos, al igual que conocer a más animadores y perder esa vergüenza que tenía a veces en los encuentros.
Fueron muy lindas todas las actividades, en mi grupo se vivió muy bien, nos conectamos mucho. Y el lugar era especial para lograr esa conexión y cercanía con Dios”, nos dijo Carla Berríos, animadora de Faustino en el CPSM.
“Muchas gracias a los profesores, asistentes y animadores que coordinaron el campamento. Por mi parte les puedo decir fue una muy linda experiencia, conocí a nuevas personas y compartí más aun con mis compañeros del colegio.