08 de Diciembre, 2017

Hno. Crescencio Fernández SM
 





Agradecemos a todos quienes nos han acompañado durante estos difíciles momentos, por la partida de nuestro querido Hermano Crescencio Fernández SM. A continuación les dejamos las palabras del Hno. José Pascual, superior regional de los marianistas en Chile.


La Familia Marianista de Chile encomienda a nuestras oraciones fraternas a nuestro querido hermano, Crescencio Fernández Ortiz SM, de la Comunidad Marianista de Nazaret de Linares, Chile, que ha fallecido al servicio de la Santísima Virgen el 8 de diciembre de 2017 en Santiago de Chile, a los 81 años de edad, con 63 años de profesión religiosa.

Crescencio nació en la Puebla de Arganzón (Burgos) el 14 de septiembre de 1936. Hijo de Niceto Fernández Oraá y Eusebia Ortiz Marquínez. Ingresó al Postulantado marianista de Escoriaza el 30 de septiembre de 1949 con 13 años de edad. Cuatro años después, en septiembre de 1953, ingresa al noviciado de Elorrio. En ese año de Noviciado manifiesta su decisión con estas palabras: “He visto claramente que la vocación marianista satisface plenamente mis ideales. Desde hace dos años he tenido una idea persistente de ser misionero… así que estoy pronto para ir a las misiones de América” (Carta de agosto de 1954). Pero no fue elegido entre los voluntarios que se ofrecieron en esa oportunidad. Concluido el año de noviciado, hace sus Primeros Votos el 12 de septiembre de 1954. Y continúa su periodo de formación como joven religioso en el Escolasticado de Carabanchel (Madrid).

Dos meses después, vuelve a escribir al Superior Provincial y le dice: “un motivo que me obliga a escribirle: es un deseo y la petición que humildemente reitero y es la de ir de misiones a América. Un incidente del que supongo usted ya estará a estas horas enterado me ha dado esperanzas de poder ir este año si usted me admite. El incidente es el ocurrido con Miguel Orden. Éste según dice encuentra una fuerte oposición por parte de su madre…” y siguen muy buenos fundamentos que convencieron al Superior. Entre otros le dice “si me admite daré generosamente este paso hasta que la obediencia me mande a trabajar en el campo del Señor”.

Pocas semanas después integra el pequeño de 6 jóvenes religiosos que toma el barco que los traslada a Buenos Aires. Días después llega a Coronel Bransen, en plena Pampa (Provincia de Buenos Aires) para iniciar el Escolasticado. Fueron tres años de intenso trabajo para aquel pequeño grupo de formadores y jóvenes religiosos escolásticos que debían compatibilizar las actividades de estudio y formación con trabajo en la construcción de la casa de formación.

En cartas que escribe para pedir la renovación de votos temporales reitera su decisión. “Quiero continuar al servicio de la Virgen María pues creo que tendré suficientes fuerzas para cumplir los santos compromisos de los votos en la Compañía de María”; “Quisiera que esta donación fuese tan generosa como la primera”.

Al término de estos tres años de formación religiosa pedagógica y académica, en marzo de 1958 cruza la Cordillera de los Andes para incorporarse a la comunidad marianista de Santiago de Chile del Instituto Miguel León Prado. Se inicia así como joven religioso profesor de las preparatorias apoyado por una comunidad formada por un grupo 20 religiosos marianistas. Paralelamente estudia pedagogía en Castellano en la UC y en 1968 obtiene el Grado académico de Profesor de Estado y Licenciado en Educación por la Universidad Católica de Chile.

Comunidades en las que ha estado:

Santiago, (Miguel León Prado) de 1958 a 1968.

Buenos Aires, 1968 y 1970.

Linares, de 1971 a 1985 como Profesor – Bibliotecario.

Roma, Administración General en 1986 (Renovación - Reciclaje).

Santiago, Parroquia San Miguel de 1987 a 1991.

Santiago, RUCC de 1992 a 1994.

Santiago, Parroquia San Juan Bautista de 1995 a 2009.

Santiago, Guadalupe de 2010 a 2015.

Linares, Nazaret de 2016 a 2017.

Los hermanos y hermanas de la Región de Chile bendecimos y agradecemos al Señor por la vida de nuestro hermano Crescencio y el camino que nos trazó con su testimonio de humildad, sencillez, compromiso social y entrega hasta el final.

En su vida pasó por etapas de dificultad en la relación con las personas debido a su carácter tímido y retraído, a veces no muy bien comprendido, en que le hicieron pasar momentos de tensión con los estudiantes y también en la relación con los hermanos de comunidad.

Los dos últimos años de su vida en la Comunidad de Linares fueron un lindo un broche de oro en su vida de religioso marianista, educador y misionero en los distintos campos en que se desempeñó. Años de gracia y bendición: catequesis en el colegio, visita diaria y acompañamiento en la oración, horas en la biblioteca ayudando y enseñando a los estudiantes, aconsejando, abriendo sus mentes y su corazón a las preocupaciones sociales y culturales.

Un estudiante de 6° en representación de su curso le escribe: “Nuestro colegio no sería nada sin su alegría, carisma y gracia. No solo porque es una persona muy respetada, sino también porque es una persona maravillosa, muy interesante y devoto a Nuestro Señor”. Este alumno, un niño de 6°B del IL, pudo expresar en palabras lo que pudimos ver muy claramente a lo largo de los dos meses en que nuestro hermano Crescencio estuvo el hospital. En todo ese tiempo no pudo hablar con sonidos (por la traqueotomía). Sin embargo, hacía muchos esfuerzos para comunicarse moviendo sus labios y hablando sin sonidos; con la expresión de sus ojos. Y sin duda con buen humor o con gracia, como decía aquel estudiante.

Hno. José Pascual Pérez

Superior regional de la Compañia de María - Marianistas Chile


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