FAMILIA MARIANISTA
Comunidades Laicas (CLM)

1. ¿QUIÉNES SOMOS?

Las Comunidades Laicas Marianistas somos comunidades cristianas al servicio de la misión de la Iglesia en el mundo. Formamos parte de la Familia Marianista y nos inspiramos en el carisma de nuestros fundadores, el Padre Guillermo José Chaminade y la Madre Adela de Batz de Trenquelléon. 

Como bautizados, estamos llamados a llegar a ser conformes con Cristo, Hijo de Dios, hecho hijo de María para la salvación del mundo. Por nuestra vocación marianista queremos vivir el llamado a hacer presente a Cristo en el mundo, movidos por el Espíritu en alianza con María. 

La pertenencia a las Comunidades Laicas Marianistas es para nosotros una opción de vida.


2. NUESTRO CARISMA 

Quienes pertenecemos a las Comunidades Laicas Marianistas hemos recibido el llamado del Señor a vivir y compartir el carisma marianista: 

1.    Ser “hombres y mujeres fuertes en la fe”. Esta “fe del corazón”, movida por el amor, nos hace perseverar en la esperanza.

2.    Acoger a María como madre, modelo y educadora, que libremente aceptó la presencia del Espíritu en su vida en la oscuridad de la fe, engendró y dio a luz al Dios-con-nosotros y lo entregó al mundo. Ella nos invita a “hacer lo que Él nos diga” para responder a las necesidades de la humanidad.

3.    Vivir nuestra fe en comunidades, a ejemplo de los primeros cristianos.

4.    Fieles a nuestra condición laical, y atentos a los signos de los tiempos, nos sentimos solidarios con los hombres y mujeres de nuestro mundo. Somos misioneros, comprometidos en el anuncio del Evangelio. De acuerdo con este papel de misioneros buscamos la transmisión de la fe por la “multiplicación de cristianos” y la formación de animadores de comunidades. Teniendo en cuenta las situaciones culturales en cada lugar, trabajamos para la extensión del Reino de Dios en el mundo. Trabajamos en la construcción de un mundo de paz y justicia, con una opción preferencial por los más pobres.


3.- NUESTRA VIDA 

Buscamos encarnar este carisma en nuestras vidas. Queremos centrarlas en Jesús, Evangelio de Dios y evangelizador viviente del mundo. 


1.    Para ello hacemos nuestro el camino de María que responde libre y generosamente a la llamada del Espíritu:

  1. Trabajamos por la construcción del Reino de Dios, atentos a los signos de los tiempos, plenamente encarnados en el mundo y solidarios con los pobres y marginados.
  2. Convivimos en un espíritu de familia basado en la acogida, el servicio, el interés por el bien del otro, la alegría, la sencillez, el respeto a la persona y a su ritmo de crecimiento y compromiso.



2.    Para responder a nuestra vocación, los laicos marianistas nos consagrarnos a María; ello implica para nosotros:

  1. Una ratificación, conciente y libre, de la consagración a Dios hecha en el Bautismo y la Confirmación.
  2. Una específica y pública adhesión a María en su misión de ofrecer a Jesús al mundo.



3.    Fieles a esta vocación nos comprometemos a:

  1. dedicar tiempo a la oración personal y comunitaria (rezando la Oración de las Tres y la Consagración a María regularmente, según las costumbres de cada lugar).

  2. escuchar la Palabra y celebrar en común nuestra fe por medio de la Eucaristía.

  3. desarrollar la fe personal y crecer en la asimilación, vivencia y transmisión del carisma marianista.

  4. elaborar el proyecto personal de vida y discernirlo en comunidad.

  5. estar abiertos a la dirección espiritual por parte de otros.

  6. desarrollar habilidades de análisis cultural y social que nos ayuden a interpretar con precisión los signos de los tiempos.

  7. desarrollar habilidades que nos conduzcan a acciones personales y comunitarias para la construcción de un mundo más justo y más humano.

  8. trabajar con responsabilidad y actitud de servicio en los diferentes ámbitos de la vida (familia, trabajo, movimientos sociales, políticos y gremiales, asociaciones vecinales, parroquias, colegios, etcétera).

  9. participar activamente de la vida comunitaria. Nuestras comunidades, signos de unidad, son también lugar de oración, formación, reflexión de la Palabra, reconciliación y renovación del compromiso de servicio a los demás.

4.- NUESTRA ORGANIZACIÓN

  • Los laicos marianistas nos organizamos en pequeñas comunidades que se agrupan a nivel local, regional y/o nacional e internacional. Cada grupo tiene la autonomía propia de su nivel. En cada uno de estos niveles existe una persona o equipo responsable laico y un asesor laico o religioso marianista.

  • Los gastos de organización y funcionamiento de las Comunidades Laicas Marianistas son sufragados por aportaciones de sus miembros.

  • Formamos parte de la Familia Marianista, en la que compartimos un carisma común desde nuestra identidad laical. Cada rama de la Familia Marianista se enriquece con la mutua colaboración para un mejor servicio a la misión de la Iglesia.

  • Las Comunidades Laicas Marianistas, en todos sus niveles de organización y a través de cada miembro, buscan participar de la misión, las actividades y las decisiones de la Iglesia.

Comunidades Laicas Marianistas en Chile

Las Comunidades Laicas Marianistas (CLM) nacieron en Chile el año 1977 bajo el nombre de "Movimiento Marianista". 

Son comunidades de laicos, que se sienten llamados como hombres y mujeres en un momento histórico determinado, a seguir a Cristo e integrarse comunitariamente en la Iglesia, realizando una misión concreta de evangelización y servicio al mundo, a las órdenes de María.

Para seguir a Jesucristo, siendo fieles discípulos suyos, quieren vivir el carisma recibido del Espíritu Santo, a través de los Fundadores, el Beato Guillermo José Chaminade y la Madre Adela de Batz Trenquelleón.


Aspiran a ser hombres y mujeres: 

  • Fuertes en la fe: hombre y mujeres de oración, conscientes que quien no ha aprendido a adorar la voluntad de Dios en el silencio de la oración, difícilmente podrá hacerlo cuando ser hermano le exija renuncia, dolor, humillación.

  • Que viven y valoran la dimensión comunitaria: los miembros del MM se agrupan fraternal y establemente en comunidades compartiendo lo que son y lo que tienen, con el objeto de conseguir unidad en el amor.

  • Misioneros: el laico marianista vive en un estado de misión permanente. El espíritu chaminadiano los lleva a ser "hombres de frontera", es decir, a estar presente en aquellos lugares donde la Iglesia no llega.

  • Unidos a María: los laicos marianistas hacen una Alianza con María constituyéndose en servidores suyos, para que Ella forme a su Hijo en sus corazones y los haga colaboradores en su tarea de dar a Cristo al mundo.

  • Conscientes del rol del laico en la Iglesia y en el mundo: asumiendo las líneas pastorales de los obispos, los laicos marianistas viven como hombres de Iglesia en el corazón del mundo y hombres del mundo en el corazón de la Iglesia.