FAMILIA MARIANISTA
Alianza Marial (AM)

La Alianza Marial

A principios del siglo XIX, cuando el P. Chaminade fundó la Congregación en Burdeos, las órdenes religiosas estaban prohibidas en Francia. El Concordato firmado en 1801 entre el Primer Cónsul, Napoleón Bonaparte, y el Papa Pío VII sólo reconocía la existencia del clero secular. Por eso hubo que esperar a la Restauración, con un régimen más liberal, para fundar la Congregación de las Hijas de María en 1816 y la Compañía de María en 1817. Sin embargo, algunos miembros de la Congregación hicieron ya en 1808, con la aprobación del Fundador, votos privados para vivir "el estado religioso en el mundo". Era en realidad un instituto secular antes de que esta figura adquiriese carácter oficial. Tras la fundación de los dos institutos religiosos, el "Estado" fue desapareciendo progresivamente... pero para renacer, como un río subterráneo, unos ciento cincuenta años más tarde.

Efectivamente, al final de la Segunda Guerra Mundial fue surgiendo aquí y allá la idea de fundar un instituto secular marianista. A principios de los años 1960 un grupo de jóvenes afiliadas marianistas de Francia se reunieron con el deseo de consagrarse a Dios con votos, permaneciendo en el mundo. Así nació la Alianza Marial, con la ayuda del Padre Jean-Baptiste Armbruster y del P. Noël Le Mire y el apoyo de los dos Superiores Generales de entonces: el Padre Paul Joseph Hoffer y la Madre María del Santísimo Sacramento.

En los años siguientes la Alianza Marial se desarrolló y se estructuró. Hoy día tiene una organización autónoma, con una Responsable General elegida por cinco años, asistida por un Consejo de cuatro miembros también elegidas. Están asistidas por un Consejero, que debe ser sacerdote marianista, nombrado de común acuerdo entre el Consejo de la Alianza Marial y el Provincial de Francia. En cuanto sacerdote marianista, es el testigo del carisma del Fundador y garante del vínculo que une a la Alianza Marial con toda la Familia Marianista. Las asociadas, están repartidas por Francia, Suiza en Europa, Chile, Ecuador, Haití en América Latina, en América del Norte en Canadá,  en el continente africano en los países de Togo, Costa de Marfil, Congo Kinshasa y en Asia en el Japón. Estos últimos años ha habido nuevas vocaciones especialmente en el continente africano.


El carácter secular es el signo distintivo de la vida y acción de los miembros de la Alianza Marial. La consagración a Dios no las aparta del mundo sino al contrario: cada una, "porque pertenece al Señor Jesús, está llamada cada día a estar presente en el mundo como discípula de Cristo resucitado" (Estatutos, Art. 17). Esta presencia en el corazón del mundo es la característica de todos los institutos seculares, que el Papa Pío XII reconoció oficialmente en 1947 dándoles la misión de "recristianizar el mundo en su interior". De ese modo, "toda la vida de los miembros de los institutos seculares [...] debe convertirse en apostolado [...] Este apostolado [...] debe ser fielmente ejercido no sólo en el mundo sino desde dentro del mundo, por así decirlo, y por tanto en las profesiones, actividades, formas, lugares y circunstancias que responden a esa condición secular" (Pío XII: "Primo feliciter" - 1948).

Así también los miembros de la Alianza Marial no tienen "una" misión que les sea propia institucionalmente. Cada una vive su misión en su ambiente profesional, familiar... pero siempre en alianza con María, según el carisma marianista. Es el apostolado de todo laico bautizado. Pero la consagración a Dios, por las opciones radicales que exige a veces, da una fuerza y una disponibilidad particulares.

Una última observación: la Alianza Marial sólo reúne a mujeres. Su historia lo ha querido así. Pero nada se opone a que un día se constituya "la rama masculina de nuestro instituto", como diría Adela de Trenquelléon.